El alcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, realizó un llamado al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, solicitando su cooperación en la búsqueda de soluciones para la grave situación de hacinamiento que atraviesan los centros penitenciarios de la capital santandereana.
La petición fue formulada tras el reconocimiento de una crisis penitenciaria que, según el mandatario local, ha alcanzado niveles críticos, lo que requiere la adopción urgente de medidas efectivas. En este contexto, Beltrán ha expresado públicamente su afinidad con el enfoque de seguridad adoptado por Bukele, cuyas políticas han sido implementadas en El Salvador con el objetivo de recuperar el control en las cárceles y reducir los índices de criminalidad.
“Compartimos un ideal de orden y autoridad. Hay una visión conjunta con el presidente Bukele y el enlace, que es el embajador, nos ha permitido puentes para poder generar resultados eficientes. Así es como lo logramos con Israel en su momento lo hemos logrado con Corea en materia de inteligencia artificial“, manifestó Beltrán en entrevista con Noticias Caracol, al referirse a su interés en replicar estrategias del gobierno salvadoreño.
El alcalde, quien se ha autodenominado como “el Bukele colombiano”, aprovechó la visita reciente del embajador de El Salvador en Colombia a Bucaramanga para plantear la posibilidad de establecer un canal de colaboración técnica y operativa. Dicha cooperación, según indicó, ya estaría generando asesorías encaminadas a incorporar a los reclusos en actividades productivas que beneficien a la comunidad.
“Nosotros ya avanzamos con sacar a los presos a la calle y ellos nos están orientando en cómo desde las cárceles los presos pueden empezar a producir mobiliario para los colegios, mobiliario para las instituciones de la alcaldía de Bucaramanga”, añadió el mandatario.
En caso de consolidarse esta colaboración, se abriría la puerta a una posible alianza entre ambos países que permitiría adaptar ciertas prácticas penitenciarias salvadoreñas al contexto colombiano, con el fin de mitigar el hacinamiento y mejorar el aprovechamiento de los recursos destinados al sistema carcelario.
Sin embargo, la viabilidad de una cooperación formal entre Bucaramanga y El Salvador podría verse limitada por las diferencias ideológicas entre el gobierno nacional colombiano, encabezado por el presidente Gustavo Petro, y la administración de Bukele. Estas tensiones podrían dificultar el establecimiento de una alianza bilateral en esta materia.
Pese a ello, el alcalde Beltrán ha comenzado a implementar medidas locales inspiradas en el modelo salvadoreño. Una de ellas fue la participación de internos en labores de embellecimiento urbano, como parte de un programa piloto que busca integrar a los reclusos en procesos productivos con impacto social positivo.
El hacinamiento carcelario en Bucaramanga ha sido calificado como crítico. En la cárcel de Palo Gordo, ubicada en Girón, el índice alcanza un 79%, cifra que ha puesto en evidencia las dificultades para garantizar condiciones adecuadas de seguridad y bienestar tanto para los privados de libertad como para el personal penitenciario.
El embajador salvadoreño, por su parte, señaló durante su visita que este tipo de iniciativas representan un primer paso hacia la posible implementación en Colombia de modelos exitosos aplicados en El Salvador, destacando la voluntad de ambas partes de avanzar en esa dirección.
Con esta estrategia, la administración local busca articular esfuerzos que permitan reducir el hacinamiento, mejorar las condiciones de reclusión y generar oportunidades de reintegración a través de iniciativas laborales y comunitarias, como parte de una respuesta integral a uno de los principales desafíos del sistema penitenciario en la región.