La Junta Directiva del Banco de la República llevó a cabo una reunión para definir la política monetaria correspondiente al mes de agosto, con el fin de decidir si se modificaba la tasa de interés o si esta debía mantenerse sin cambios.
Tras la deliberación de los codirectores, y con la participación del ministro de Hacienda, Germán Ávila, y del gerente del Banco, Leonardo Villar, se acordó mantener la tasa de interés en 9,25%. La decisión contó con el respaldo de cuatro miembros de la Junta, mientras que dos codirectores votaron por una reducción de 50 puntos básicos y uno por un recorte de 25 puntos.
Entre los factores considerados para tomar esta decisión, la Junta destacó que la inflación anual en junio disminuyó a 4,8%, frente al 5,1% registrado en mayo, impulsada por una reducción en la inflación de alimentos y regulados, especialmente en la energía eléctrica. Sin embargo, señalaron que la inflación básica, que excluye alimentos y regulados, se mantuvo estable en 4,8%, interrumpiendo así su tendencia a la baja.
Además, la Junta subrayó que las expectativas de inflación continúan por encima de la meta, aunque con un comportamiento estable según los analistas.
En cuanto a la actividad económica, el Banco indicó que “continúa ganando dinamismo. El índice de seguimiento de la economía (ISE) presentó en mayo una variación anual del 2,7 %, liderado por las actividades terciarias. El equipo técnico estima que en el segundo trimestre la actividad económica crecería a un ritmo anual de 2,7 %, jalonado por una demanda interna que crecería 4,1%”.
Por otra parte, el emisor señaló que las condiciones de financiamiento externo enfrentan un entorno complejo debido a las tensiones comerciales globales, la elevada incertidumbre derivada de conflictos en varias regiones del mundo, y una normalización monetaria en Estados Unidos que se espera sea lenta.
Finalmente, el Banco de la República afirmó que “la decisión adoptada por la Junta Directiva mantiene una postura cautelosa de la política monetaria que reconoce los riesgos identificados sobre la convergencia de la inflación a la meta. Los futuros movimientos de la tasa de interés responderán a la evolución de la inflación y sus expectativas, a la dinámica de la actividad económica, y el balance de riesgos internos y externos”.