Aunque la suspensión del racionamiento de agua en Bogotá estará vigente hasta el 6 de enero de 2025, Alfred Ballesteros, director de la CAR, señaló que la situación podría extenderse más allá de esa fecha. Los embalses Chingaza y el sistema norte están en niveles críticos del 48 % y 55 %, respectivamente, en medio de una temporada seca que podría prolongarse hasta marzo.
Ballesteros destacó la necesidad de convertir las medidas de ahorro en hábitos permanentes. También enfatizó que los meses de enero y febrero históricamente son secos, por lo que se espera un estrés continuo en las reservas de agua antes de la temporada de lluvias, prevista entre marzo y mayo.
Entre las propuestas, se incluyen la obligatoriedad de sistemas de captación de aguas lluvias en nuevas construcciones y convenios para pozos profundos en municipios, además de infraestructura para reutilización de agua. Estas acciones buscan replantear la gestión hídrica de la ciudad frente a los efectos del cambio climático.