El Congreso de Colombia entra en una etapa crucial esta semana, con la votación final del proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, que ya cuenta con la aprobación de 57 de sus 76 artículos, pero aún restan 19 por debatir antes de que concluya la legislatura.
La reforma, considerada como la más ambiciosa en décadas, ha generado división incluso dentro de la bancada oficialista del Pacto Histórico, debido a cuestionamientos sobre la eliminación de beneficios para aprendices del SENA y nuevas regulaciones para contratos a tiempo parcial.
Para fortalecer su posición, el presidente Petro ha impulsado una consulta popular, una jugada que ha tenido críticas desde sectores independientes y desde la oposición, calificándola de maniobra política.
A pesar de las diferencias, los abogados consultados coinciden en que, aunque el texto reformado introduce modificaciones importantes, no vulnera derechos laborales esenciales preexistentes.
Los artículos pendientes incluyen disposiciones sobre contratos sindicales y condiciones laborales para pequeñas empresas, considerados por algunos como regresivos.
La resolución de esta semana definirá si la iniciativa avanza en el Congreso o si el Gobierno recurre definitivamente a la consulta popular, lo que podría reconfigurar el panorama político y legislativo del país.