El Papa Francisco ordenó la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), una organización católica peruana ultraconservadora, debido a múltiples denuncias de abusos sexuales y corrupción económica.
Fundado en 1971 por Luis Fernando Figari, el SCV fue reconocido oficialmente por el Papa Juan Pablo II en 1997. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que Figari y otros líderes cometieron abusos sexuales contra al menos 19 menores y 10 adultos entre 1975 y 2002. Estos hallazgos llevaron al Papa Francisco a intervenir en la organización en 2018 y, finalmente, a decretar su disolución en enero de 2025.
Además de los abusos sexuales, se descubrió que el SCV había acumulado una fortuna estimada en mil millones de dólares mediante inversiones y aprovechamiento de beneficios fiscales, lo que añadió un componente de corrupción económica al escándalo.
En respuesta a la disolución, el SCV emitió un comunicado expresando su obediencia al Papa Francisco y reconociendo la veracidad de la información sobre su disolución.