Durante un encuentro virtual, Diego Guevara, exministro de Hacienda, lanzó una advertencia que ha generado preocupación en los círculos económicos y políticos del país: Colombia tendrá que afrontar una nueva reforma tributaria. En su intervención, Guevara destacó los retos fiscales actuales, poniendo en duda la sostenibilidad de las finanzas públicas y la capacidad del Estado para mantener el gasto sin afectar la inversión ni agravar el déficit fiscal.
El exministro habló en un foro dedicado al déficit fiscal y las finanzas personales, donde diversos expertos del sector económico compartieron sus perspectivas. Sin embargo, fue Guevara quien destacó al señalar como inevitable un nuevo ajuste tributario para fortalecer los ingresos estatales y afrontar la rigidez del gasto público.
“Será inevitable retomarlo (...) será necesario revisar algunos umbrales de renta, uno podría insistir incluso en algunos temas de no deducibilidad de regalías, en general ver diferentes elementos que fortalezcan ingresos porque va la inflexibilidad hoy del, digamos, del gasto”, afirmó Guevara. También aclaró que el país no puede depender exclusivamente de recortes presupuestales debido a que gran parte del gasto es constitucional y obligatorio.
Además, el exministro subrayó la importancia de mejorar la calidad del gasto, proponiendo una evaluación profunda de las misiones de gasto para identificar posibles ajustes que eleven la eficiencia del presupuesto. Recordó que la reforma tributaria impulsada durante su gestión y la del exministro José Antonio Ocampo perdió fuerza con la eliminación de la no deducibilidad de regalías, lo que debilitó la estrategia fiscal original.
Guevara hizo hincapié en la presión constante sobre la caja nacional, causada por compromisos acumulados desde la pandemia, el elevado endeudamiento y la rigidez operativa del presupuesto. “La gran angustia de las misiones del Fondo Monetario cuando uno dialogaba con ellos es la caja. O sea, hoy la caja de la Nación, se está haciendo un ejercicio por mantenerlo a flote”, explicó, señalando que el servicio de la deuda consume una parte sustancial de los recursos disponibles.
En la misma línea, el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, señaló durante el foro que el incumplimiento de la regla fiscal puede encarecer el acceso al crédito y aumentar el costo de la deuda. “Cuando un país incumple la regla fiscal, sube su tasa de interés soberana, es decir, la deuda pública se vuelve más cara”, advirtió. Esta situación afecta no solo al Gobierno sino también a las tasas de interés para hogares y empresas.
Malagón añadió que las decisiones de gasto estatal impactan directamente el bolsillo de los ciudadanos, recordando que la presión tributaria en algunos sectores ya alcanza cerca del 45% de los ingresos anuales, lo que equivale a trabajar cinco meses solo para cumplir con obligaciones fiscales.
La actual situación económica y fiscal limita los márgenes de maniobra del Gobierno, que debe enfrentar retos como mantener la confianza de inversionistas, cumplir con metas fiscales pactadas con organismos internacionales como el FMI, y asegurar recursos para programas sociales, inversión pública y funcionamiento estatal.
Aunque el recaudo tributario ha mostrado un desempeño favorable en trimestres recientes, no ha sido suficiente para cubrir el aumento del gasto ni cerrar la brecha fiscal. La falta de una reforma estructural y el uso de cláusulas de escape han servido como soluciones temporales, pero según las proyecciones, se necesitarán medidas más contundentes para controlar el déficit y estabilizar los indicadores macroeconómicos.
Organismos como el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) han advertido que sin un ajuste estructural la sostenibilidad fiscal del país podría verse comprometida a mediano plazo. A pesar de un crecimiento económico proyectado de 1,9 % para 2024 y cerca del 2,9 % para 2025, estas cifras no serían suficientes para corregir los desequilibrios actuales.