Un nuevo escándalo de corrupción en el sector salud de Colombia ha salido a la luz gracias a una investigación. Según el informe, una red habría desviado recursos destinados a hospitales y clínicas, utilizando empresas ficticias y cuentas privadas para apropiarse de estos fondos públicos.
El informe detalla cómo estos desvíos de dinero han afectado gravemente a los hospitales públicos, muchos de los cuales enfrentan crisis financieras debido a los déficits presupuestarios y a los retrasos en los pagos del Estado. Entre los señalados en la investigación, destaca el nombre de la canciller Laura Sarabia, quien en su momento fue jefa de gabinete del presidente Gustavo Petro.
Según las fuentes citadas, Sarabia habría estado vinculada a la red de desvío de fondos, incluso se sugiere que estuvo al tanto de las irregularidades y habría tenido influencia en la salida de Luis Carlos Leal, el superintendente de salud en ese momento. El 24 de octubre de 2024, apenas tres días después de que Leal denunciara ante la Fiscalía las anomalías en los giros a las IPS, Sarabia habría solicitado su renuncia, lo que ha generado suspicacias sobre posibles intentos de obstrucción a la investigación.
La difusión de esta información generó fuertes reacciones en el Gobierno, siendo una de las más destacadas la del director de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar, quien pidió públicamente la renuncia de la canciller. En su mensaje en redes sociales, Bolívar cuestionó si era adecuado para el país mantener a una funcionaria mencionada en un escándalo de esta magnitud, recordando el compromiso del Gobierno con la lucha contra la corrupción y citando las palabras del presidente Petro: “Que caiga quien tenga que caer”.
Este pronunciamiento de Bolívar sorprendió a muchos, pues refleja una grieta dentro del equipo de gobierno y un enfrentamiento directo entre dos figuras clave del petrismo. En respuesta, Laura Sarabia negó cualquier implicación en el caso y solicitó que se consultara directamente al presidente Petro sobre las decisiones relacionadas con la investigación, destacando que ha sido investigada en varias ocasiones sin que se haya demostrado su participación en actos de corrupción.
El escándalo ha puesto en evidencia un posible deterioro en la imagen del Gobierno Petro, con consecuencias políticas y judiciales que podrían incluir renuncias forzadas y una crisis interna en el gabinete. Este caso revive los recuerdos de otros escándalos de corrupción en el sistema de salud colombiano, como el caso del carrusel de la hemofilia y el desfalco de Caprecom.
La incertidumbre sobre si Laura Sarabia renunciará o si se tomarán acciones legales mantiene a la opinión pública pendiente de los próximos movimientos en este caso que sigue sacudiendo al Gobierno de Gustavo Petro.