El presidente de Colombia, Gustavo Petro, declaró que la violencia en la región del Catatumbo, donde se registraron más de 80 muertes debido a enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC, representa un "fracaso de la nación". Según el mandatario, esta situación es una de las más graves de la historia reciente del país y evidencia la incapacidad estatal para garantizar la seguridad y el bienestar de los habitantes en esta zona estratégica.
Durante la presentación de la Línea Anticorrupción 157, Petro aseguró que "la situación del Catatumbo enseña (...) uno aprende también de los fracasos y allí hay un fracaso de la nación". Asimismo, calificó la crisis como "uno de los hechos más dramáticos de la historia contemporánea", destacando la urgencia de tomar medidas estructurales para abordar los problemas de violencia, desplazamiento forzado y falta de gobernabilidad en la región.
El Catatumbo, ubicado en el departamento de Norte de Santander, es escenario de constantes enfrentamientos entre grupos armados ilegales, lo que generó una crisis humanitaria sin precedentes. Según datos de la Defensoría del Pueblo, más de 32,000 personas fueron desplazadas en los últimos meses, y las alertas tempranas sobre el riesgo para la población civil no han logrado evitar las tragedias.
Petro, quien impulsó una política de "Paz Total", enfrenta un desafío significativo ante el agravamiento de la violencia en esta región fronteriza. Aunque su administración ha intentado establecer diálogos con grupos armados, los recientes enfrentamientos llevaron a la suspensión de negociaciones con el ELN, a quienes el gobierno acusa de cometer crímenes de guerra y de no respetar las treguas pactadas.
En su intervención, el presidente también subrayó la necesidad de fortalecer la presencia estatal en el Catatumbo y de implementar programas sociales que brinden alternativas a las comunidades afectadas. "No se puede hablar de paz mientras las regiones sigan siendo olvidadas", afirmó Petro, en un llamado a atender las causas estructurales del conflicto.
La comunidad internacional, incluida la Organización de Naciones Unidas, expresaron su preocupación por la grave crisis en el Catatumbo e instaron a las partes en conflicto a cesar las hostilidades y permitir el acceso humanitario. Mientras tanto, el gobierno colombiano enfrenta crecientes críticas por su manejo de la seguridad en las regiones más afectadas por la violencia.