La reforma laboral aprobada por el Congreso y sancionada por el presidente Gustavo Petro deja un legado para los colombianos: El trabajo digno es ley.
El trámite de la iniciativa en el Congreso se prolongó por dos años, cuando todos los sectores políticos, sociales y empresariales debatieron sobre la necesidad de garantizar los derechos laborales. Pese a las resistencias y cuando se creía que todo estaba perdido, triunfó la dignidad.
La reforma fue construida teniendo en cuenta las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, experiencias internacionales, opiniones de expertos y la concertación entre trabajadores, empresarios y el Gobierno.
Hubo momentos difíciles producidos por quienes no querían la ley. Fue archivada el 18 de marzo de este año, pero el anuncio de una Consulta Popular que hizo el presidente Gustavo Petro la resucitó el 14 de mayo, cuando se resolvió una apelación y, el 18 de junio, fue aprobada. Hoy es ley de la República.
La reforma laboral introduce cambios significativos en los contratos, los recargos por trabajo nocturno y dominical y el contrato de aprendizaje.
“Esta Ley es para cumplirla, esta es la Ley de la justicia social, es la primera ley del Estado Social de Derecho", dijo el presidente Petro en el momento de la sanción de la norma.
Entre tanto, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, aseguró que el Gobierno les entrega a los colombianos “una reforma democrática", que beneficiará a la clase trabajadora del país.
La reforma, que ya comenzó su aplicación, volvió a garantizar los derechos de los colombianos que se perdieron en 2002, cuando una ley afectó los derechos de los trabajadores y redujo sustancialmente sus ingresos que tenían por recargos nocturnos, horas extras, reconocimiento de los dominicales y festivos.