El oleoducto Caño Limón-Coveñas, con 39 años de operación y una extensión de 774 kilómetros que atraviesa 37 municipios en siete departamentos de Colombia, lleva siete meses sin funcionar debido a múltiples atentados terroristas. Desde agosto de 2024, la infraestructura ha sufrido al menos 33 ataques en Arauca y 11 en Norte de Santander, según informes de Caracol Radio.
Estos ataques han obligado a Cenit, filial del Grupo Ecopetrol y encargada del transporte de hidrocarburos, a suspender las operaciones y activar planes de emergencia y contingencia. La empresa no ha podido realizar reparaciones por falta de garantías de seguridad en las zonas afectadas.
La paralización del oleoducto ha generado preocupaciones sobre el impacto económico y ambiental en las regiones afectadas, así como sobre la seguridad energética del país. A pesar de la suspensión, el campo Caño Limón continúa produciendo crudo, que es desviado por el oleoducto Bicentenario y luego por Ocensa hasta Coveñas.