Durante una intervención pública en el departamento de Boyacá, el presidente de la República, Gustavo Petro, se refirió nuevamente a la ceremonia religiosa realizada en honor al senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, quien falleció tras ser víctima de un atentado ocurrido el pasado 7 de junio en la localidad de Fontibón, en Bogotá.
En el marco de su agenda regional, el jefe de Estado expresó críticas hacia el enfoque de los homenajes realizados tras el asesinato del congresista, señalando que estos debieron centrarse en la vida y la paz, y no en sentimientos de venganza.
“Ayer sonaron, como palabras, en un homenaje que debió ser a la vida misma y a la paz, las palabras de la venganza”, manifestó Petro desde el atril.
Durante su discurso, el mandatario también reflexionó sobre el trasfondo político y social de la violencia en Colombia, en un tono que apuntó a evitar la repetición de ciclos de odio.
“No podemos revivir al senador Uribe Turbay. Quizás hubiera sido bueno saber qué hubiera dicho, post mortem, de los tales homenajes en que se busca es que los colombianos se maten entre ellos y vuelva la sangre entre colombianos a regar los campos y las calles, como hace 70 años; no se hubieran matado liberales y conservadores solo por la venganza desatada desde los medios de comunicación y desde las tribunas políticas”, añadió.
El presidente hizo un llamado a la reflexión histórica sobre el conflicto agrario en el país, cuestionando las causas estructurales de la violencia que ha marcado a miles de campesinos a lo largo de décadas.
“¿Acaso esos campesinos liberales eran miserables de corazón o eran miserables de bolsillo? ¿Acaso esos campesinos conservadores eran miserables de espíritu o eran más bien miserables de bolsillo, porque simplemente les estaban quitando las tierras, porque las tierras fértiles y mejores de Colombia se iban quedando en manos de los que hacían la ley y los que tenían el poder, y no les importaba que 300.000 campesinos quedaran segados en sus vidas, en fosas comunes a lo largo y ancho del territorio nacional?”, insistió el jefe de Estado.
En la misma intervención, Petro también defendió su estilo de gobierno frente a las críticas que ha recibido, particularmente aquellas que lo acusan de autoritarismo.
“A mí me dicen dictador porque le hago caso al pueblo, porque no tiro gases, porque nadie puede decir ‘ha sido asesinado’, él no, su familia o ella, porque aquí no hemos llevado a la cárcel a nadie, porque me pueden gritar hasta groserías y me las aguanto”, expresó.
Finalmente, el presidente concluyó con una declaración que reiteró su identificación con los sectores históricamente marginados del país:
“Mi corazón está limpio, mis manos están limpias, mi conciencia está limpia y me resbala. Dice por ahí alguien, no dejemos solo a Petro, ese HP. Yo estoy en el baile de los que sobran. Y el baile de los que sobran son millones y millones de colombianos que estamos tocando apenas para que dejen entrar y abran la puerta en la riqueza nacional”.