El presidente de la República, Gustavo Petro, ha marcado una postura firme frente a los recientes pronunciamientos de funcionarios del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, en relación con asuntos judiciales internos, especialmente tras conocerse la condena al expresidente Álvaro Uribe Vélez.
La tensión bilateral aumentó luego del fallo de una jueza penal del circuito en los juzgados de Paloquemao, que condenó a Uribe por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal, mientras lo absolvió del cargo de soborno a testigos. A raíz de las reacciones externas, Petro expresó su desacuerdo con cualquier intento de injerencia extranjera en los asuntos nacionales.
“Discutamos con EE. UU. las desavenencias, los puntos de acuerdo y desacuerdo, pero jamás la intervención en nuestros asuntos internos”, escribió el jefe de Estado en su cuenta oficial de X.
En un evento regional, el mandatario también arremetió contra la aparente falta de defensa institucional frente a los comentarios emitidos desde Washington. “¿Por qué bajarle la cabeza a un congresista que va a insultar a nuestros jueces hoy? ¿Por qué la Corte Constitucional a través de su presidente no se para y dice que este país es independiente y soberano y aquí se respetan los jueces y las juezas? ¿O es que nos volvimos de nuevo colonia?”, cuestionó.
Continuando con su intervención, Petro hizo un llamado al poder legislativo y judicial para preservar la autonomía del país: “Y la Corte Suprema y todo el poder judicial. Y yo quisiera ver al presidente del Senado, que es del Congreso oriundo del Caribe, que ha sido mi amigo en algunas ocasiones, decirle a los Estados Unidos que aquí Colombia no baja la cabeza. O si no estamos invitando a nuevos conquistadores, nuevas espadas sanguinarias”.
El presidente también hizo referencia a los procesos históricos que, según él, no deben repetirse: “Estamos repitiendo los horrores y los errores de hace cinco siglos que aquí no conmemoramos. Este no es un acto de conmemoración de eso. Algunos que se sientan felices allá con su estatua de Bastidas. Bastidas fue un genocida como Gonzalo Jiménez de Quesada también”.
Uno de los mensajes que provocó mayor inconformidad en el mandatario colombiano fue el del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien manifestó su respaldo al expresidente Uribe mediante una publicación en redes sociales: “El único delito del expresidente colombiano Uribe ha sido luchar incansablemente y defender su patria. La instrumentalización del poder judicial colombiano por parte de jueces radicales ha sentado un precedente preocupante”.
Las declaraciones cruzadas reflejan el clima de tensión entre Bogotá y Washington, en un momento especialmente sensible para la institucionalidad colombiana y sus relaciones exteriores.