Comenzaron en Santa Marta los actos de conmemoración por los 500 años de su fundación, con actividades que combinan memoria histórica, manifestaciones culturales y participación ciudadana. El 20 de julio, durante la celebración del Grito de Independencia, el presidente Gustavo Petro ofreció un discurso desde el parque Bolívar, donde contrastan dos figuras: la estatua de Rodrigo de Bastidas, fundador de la ciudad, y la de Simón Bolívar, símbolo de la independencia.
En sus palabras, el mandatario afirmó: “Fue un acto de violencia, no de paz, en el que el acero del conquistador entró por estas playas y derramó sangre indígena en la arena”. Ese mensaje marcó el inicio oficial de la agenda conmemorativa impulsada por el Gobierno nacional.
Tres días después, el historiador Adriano Guerra reflexionó sobre el simbolismo del lugar, destacando que las estatuas de Bastidas y Bolívar representan “dos mundos diferentes”, lo que —en sus palabras— “le da un misticismo importante a este sitio”. Mientras tanto, el líder indígena Moisés Villafañe, descendiente de autoridades arhuacas y miembro de la Comisión del Quinto Centenario, participaba en foros y entrevistas para explicar conceptos como la línea negra y los pagos rituales, parte esencial de la cosmovisión de la Sierra Nevada.
En el ámbito cultural, el viernes anterior, la artista Graciela “Chela” Orozco, oriunda del barrio Pescaíto, abrió el Festival Casa por la Paz, evento en el que el Gobierno presentó su plan para proteger la cumbia como patrimonio triétnico del Caribe colombiano. Según la ministra de Culturas, Yannai Kadamani, esta expresión “reivindica el saber ancestral”, la herencia africana y la influencia española.
Las actividades continuarán con un pagamento ceremonial el 29 de julio, al que fue invitado el presidente Petro, como parte del diálogo entre espiritualidad indígena y conmemoración oficial. En paralelo, los habitantes de Santa Marta mantienen viva la cotidianidad entre simbolismos, memoria y festejos.